Durante la dictadura de Alberto Fujimori miles de mujeres y cientos de varones, en su mayoría de poblaciones indígenas, fueron víctimas de una política de esterilizaciones forzadas que buscaba reducir la pobreza y controlar la natalidad. El procedimiento se aplicó sin consentimiento pleno, libre, previo e informado de las víctimas.
Escribe: Soraida Flores Sutta (*)
La muerte de Alberto Fujimori ha reavivado el dolor y la indignación de aquellas mujeres que fueron esterilizadas forzosamente durante su gobierno. A pesar de su deceso, la sombra del exdictador sigue afectando la vida de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos. La falta de disculpa y justicia ha reforzado el reclamo de las mujeres.
«Me siento indignada, siempre vamos a luchar. Nos vamos a organizar, seguiremos», afirma con voz firme Paula Ticuña, miembro de la Asociación de Mujeres Víctimas de Violencias Múltiples de Canchis. Muchas mujeres, que fueron sometidas a esterilizaciones sin su consentimiento, comparten el sentimiento de Ticuña. Para ninguna la muerte de Fujimori ha sido un cierre, sino un nuevo capítulo en su lucha por la justicia.
Domitila Abrigo Mendoza, de Chumbivilcas, lamenta que hasta el momento no hayan recibido ningún tipo de reparación o apoyo. «Nuestro proceso no va a quedar así», afirma y deja en claro que la lucha seguirá.
Margarita Rojas Qqueue, presidenta de la Asociación de Mujeres Afectadas por Esterilizaciones Forzadas de Chumbivilcas, coincide en que la muerte de Fujimori no puede ser un obstáculo para la justicia. «Queremos que haya justicia para todas las mujeres que hemos sido esterilizadas».
Las mujeres, en su mayoría indígenas y campesinas, fueron víctimas de una política de esterilizaciones forzadas que buscaba reducir la pobreza y controlar la natalidad. Se estima que 7,145 personas fueron sometidas al procedimiento sin su consentimiento pleno, libre, previo e informado.
Para Inés Condori Anaya, integrante de la Asociación de Mujeres Afectadas por Esterilizaciones Forzadas de Chumbivilcas, Fujimori «se fue sin pagar muchos delitos que ha cometido». Por eso la muerte de Fujimori no significa el fin de la búsqueda de justicia. «Nuestro juicio va a continuar», asegura.
Rute Plácida Zúniga, presidenta de la Asociación de Mujeres Peruanas Afectadas por Esterilizaciones Forzadas, expresa su indignación por la falta de una disculpa. «Nos indigna que Fujimori se haya ido sin pagar por su delito, no nos ha pedido perdón».
La muerte de Fujimori vuelve a poner en debate la impunidad y la necesidad de garantizar justicia para las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos en Perú. A pesar de que algunas personas puedan considerar que con la muerte del exdictador se cierra un capítulo, para las mujeres víctimas la lucha por la verdad, justicia y reparación integral continúa.
(*) DHSF-Observatorio de Género del Sur Andino
